Todos los papeles de Salamanca regresarán a Cataluña

28 05 2008

Los papeles incautados por el franquismo a particulares e instituciones catalanas afines a la legalidad republicana, y que desde los años de la guerra civil permanecían en lo que hoy es el Archivo Histórico Nacional en Salamanca, volverán a descansar en Cataluña. Así lo han acordado el ministro de cultura, César Antonio Molina, y su homólogo catalán, Joan Manuel Tresserras. El escenario de dicho pactoha sido Madrid, donde se ha abierto el camino hacia los objetivos de la Generalitat en esta materia, que llevaba meses de bloqueo.

La próxima cita será el día 19 de junio, donde se establecerá un calendario con las fechas de traspaso de documentos. A finales de junio, se establecerá cuales son los documentos que deben regresar a su propietario original. En cualquier caso, el tiempo para comenzar el traslado no deberá exceder los seis meses.

La ley que regula el retorno de dichos papeles tiene fecha de 2005. En enero de 2006, se devolvieron los que pertenecían a la Generalitat republicana. Sólo quedaron pendientes siete cajas, las cuales serán devueltas de inmediato.

Las manifestaciones, recogidas de firmas y muestras de rechazo por algunos sectores de la política, los medios de comunicación y la ciudadanía no se han hecho esperar. Los defensores de que los documentos, cuya legítima pertenencia aún es discutida, permanezcan en la sede de Salamanca aseguran que no todo está perdido, y que la lucha continúa.

La polémica resucita.





Una placa por las víctimas de la represión franquista en el Palacio de Correos

27 05 2008

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha pedido permiso a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, parao colocar una placa conmemorativa en el conocido Palacio de Correos de Madrid. Lo ha hecho en una carta dirigida al gobierno autónomo de la capital, por la que expresa que dicha placa vendrá a resultar un homenaje a los cerca de mil represaliados por el régimen franquista que sufrieron torturas en este emblemático edificio madrileño, que hoy alberga la presidencia del gobierno regional.

La asociación pretende instalar este motivo el día 14 de junio, y según se asegura, al acto asistirán numerosos ex-presos políticos de la dictadura. El texto que se ha remitido a la presidenta afirma que “fue un lugar emblemático de la represión franquista durante los años en que en el conocido como Palacio de Correos tuvo su sede la Dirección General de Seguridad (DGS), uno de los centros más importantes de detención y tortura durante la dictadura”.

La asociación está a la espera de que Aguirre responda a la misiva, y cruzan los dedos para que su contestación sea afirmativa. Por el momento, los preparativos para el acto de instalación ya están en marcha.





Emotiva despedida a Rosario Dinamitera

19 04 2008

Rosario, dinamitera, sobre tu mano bonita celaba la dinamita sus atributos de fiera. Nadie al mirarla creyera que había en su corazón una desesperación, de cristales, de metralla, ansiosa de una batalla, sedienta de una explosión”. Así rezaban los versos que el poeta Miguel Hernández le dedicó a Rosario Sánchez Mora, destinada en el sector de dinamiteros del Quinto Regimiento en Somosierra. Otra de las tantas mujeres de hierro atadas incondicionalmente a una promesa, a un ideal: defender la legalidad de la República en una fraticida Guerra Civil Española.

El pasado 17 de abril decíamos adiós a Rosario; a su cuerpo, de una sola mano- la izquierda-, la que no había sucumbido al estallido de la dinamita. Pero jamás a su recuerdo, a la memoria que respira a través de su historia, la manía incansable de no dejar una palabra por decir ni un silencio de más.

Ayer, el cementerio civil de La Almudena recibió un centenar de personas que quisieron despedir a Rosario, la Dinamitera. Rosas rojas y una bandera de otro color, la republicana, cayeron sobre su féretro. A continuación, la lluvia del cielo de Madrid, la ciudad que ella defendió con su vida-y con sus manos-. Y un silencio abrumador, tan sólo interrumpido por el repiqueteo constante del granizo primaveral.

No se oyó una oración, ni se vio una sola sotana, ni una cruz pendía de la lápida de granito. Así lo quiso ella. En su lugar, el poema de Miguel Hernández. Y un sentido “¡Viva, la República!”. La respuesta unánime entonando el Himno de la Internacional, una melodía que daba vida a aquel necrológico acontecimiento.

Y detrás de los gritos, de los cantos, de aquel doloroso adiós, un sentimiento subyacía, dentro de todos y cada uno que conformaban el centenar de asistentes: la añoranza de una vieja República y la esperanza de una nueva, de un ideal comunista, de un pasado colectivo que aún llama a nuestras puertas.

Y el granizo de primavera dio una tregua en el último-y rojo, siempre rojo- adiós.