Historia GC

El 17 de julio de 1936, el golpe militar iniciado en Melilla se extendió rápidamente al protectorado de Marruecos y el 18 y 19 a la península y los archipiélagos. Dirigido por el general Francisco Franco, junto a otros militares de alto rango tales como Mola, Goded, Queipo de Llano o Cabanellas; triunfaba en Castilla la Vieja, Navarra, parte occidental de Aragón, Galicia, Baleares, Canarias y algunas ciudades andaluzas. Fracasaba en Cataluña, Levante, la franja cantábrica, Castilla la Nueva, Extremadura y gran parte de Andalucía. Pero fracasaba además, en la capital, Madrid, y en Barcelona, la ciudad industrial más importante del país. Ante esta situación se iniciaba una guerra civil que iba a durar tres años y causar alrededor de un millón de muertos.

La zona rebelde, o zona nacional, disponía de las reservas de cereal y ganado de Castilla y Galicia y las minas de carbón leonés y de Riotinto en Huelva. Pero además poseía un ejército mucho más preparado que contaba con divisiones íntegras en Castilla, Galicia y Andalucía y, sobre todo, con la experiencia del Ejército de África, la Legión y los Regulares.

En la zona republicana quedaron comprendidas las regiones industriales, y contaba con el trigo en La Mancha y los productos de las huertas levantinas y las reservas de oro del Banco de España. Sin embargo, las unidades del ejército quedaron prácticamente desarticuladas. La mayor parte de los oficiales se sublevaron y el propio gobierno disolvió muchas unidades cuya fidelidad era dudosa. La Armada, sin muchos de sus oficiales, y la Aviación permanecieron en manos del gobierno republicano.

Para estudiar el desarrollo de la guerra, podemos dividir el conflicto en diversas etapas:
1. La Guerra de Columnas. Julio-Octubre de 1936. Durante los primeros meses del conflicto diversas columnas militares de pocos efectivos trataban de llegar a ciudades importantes y ocupar puntos estratégicos. Destacan las campañas republicanas desde Barcelona hacia Zaragoza o Huesca, ambas fracasadas, y las nacionales desde Pamplona y Sevilla, con especial dureza en la conquista de Badajoz y la posterior represión [4.ooo muertos]. Sin embargo, el hecho más importante de esta primera fase fue el establecimiento por parte de los sublevados de un puente aéreo, gracias a la ayuda italo-germana, entre la península y África. Este hecho posibilitó el traslado de tropa y suministros de una zona aislada a los lugares del conflicto.
2. Combates por Madrid. Noviembre de 1936 – Marzo de 1937.
3. La campaña del Norte. Marzo-Octubre 1937. Viendo el equilibrio en el centro de la península, Franco decidió llevar la ofensiva al norte en busca de la importante industria siderometalúrgica y minera. Para ello contó con el apoyo de la aviación alemana, la Legión Condor, que ensayó el sistema de bombardeos masivos que se utilizaría posteriormente en la II Guerra Mundial en la ciudad de Guernica.(1) En Junio Bilbao fue tomada, Santander en Agosto, y finalmente Asturias en Octubre. Ni siquiera las contraofensivas republicanas en Brunete y Belchite para desplazar tropas franquistas lograron detener esta victoria determinante para la resolución final del conflicto.
4. La Batalla de Teruel. Diciembre de 1937-Junio de 1938. Tras la dura derrota del norte el ejército republicano trató de reaccionar lanzando una ofensiva sobre Teruel. Sin embargo, la toma de la ciudad fue efímera y Franco respondió con una ofensiva sobre Aragón que posibilitó el avance hacia Cataluña. En Abril se ocupó Lérida y el Bajo Ebro llegando al Mediterráneo en Vinaroz. Con ello, la zona republicana quedó dividida en dos zonas, y surgieron voces, contrarias al gobierno de Negrín, que como la de Azaña, pedían la rendición definitiva.
5. La Batalla del Ebro. Julio de 1938- Febrero de 1939. La guerra estaba llegando a su fin, pero la llegada de una nueva remesa de armamento posibilitó al ejército republicano efectuar un último ataque. Vicente rojo, al mando de 250.000 hombres, cruzó el Ebro el 25 de Julio iniciándose la batalla de desgaste más dura del conflicto que se desarrolló durante cuatro meses y provocó la muerte 60.000 combatientes. La victoria de Franco precipitó el avance definitivo tomándose Barcelona el 26 de Enero y en los primeros días de Febrero se llegó a la frontera francesa en persecución de una masa de soldados y civiles que huían hacia el exilio ante la inminente derrota.
6. El fin de la guerra. Hasta Abril de 1939. La división y debilidad del bando republica era ya extrema, y la derrota era sólo cuestión de tiempo. El 28 de Marzo Franco entraba en Madrid, y el 30 en Alicante. Finalmente, el 1 Abril de 1939 se dictó el último parte de guerra y concluía la Guerra Civil española.
Después desviarse para rescatar a los Guardias Civiles y militares que resistían en el Alcázar de Toledo, durante varios meses las tropas del general Franco trataron de tomar Madrid. El avance fue detenido en la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria, donde se desarrollaron duros combates. El gobierno republicano se había trasladado a Valencia, pero antes creó una Junta de Defensa dirigida por el general Miaja. Tras la primera intentona, hubo otras dos que también fracasaron, en el Valle del Jarama y en Guadalajara, en Febrero y Marzo respectivamente, y finalmente la línea del frente se estabilizó en torno a la capital.

El golpe y el estallido de la guerra provocaron la destrucción de las estructuras estatales de la II República. En el bando republicano el gobierno perdió el control y el poder real quedó en manos de comités obreros organizados por partidos y sindicatos que pasaron a controlar los elementos esenciales de la economía: transportes, suministros militares, centros de producción. Además, en el campo, tuvo lugar una ocupación masiva de tierras.

Hasta el 4 de septiembre de 1936 no se estableció un gobierno de concentración, presidido por el socialista Largo Caballero y con ministros del PSOE, PCE, Izquierda Republicana y grupos nacionalistas vascos y catalanes, e incluso anarquistas, entre ellos Federica Montseny, la primera mujer ministra en España. El gobierno procuró reconstruir el Estado recuperando el control del orden público, la justicia, la hacienda, etc. ante el avance de los militares hacia Madrid, el Gobierno se trasladó a Valencia.
Sin embargo, no hubo unidad de acción. Republicanos, socialistas moderados y comunistas creían (PSOE, PCE) en la necesidad de crear, en primer lugar, un Estado fuerte que pudiera ganar la guerra. Socialitas radicales y anarquistas (CNT- FAI, POUM) pensaban que había llegado el momento de llevar a cabo una revolución que llevaría al pueblo a la victoria. Ésta consistiría en la ocupación de tierras por campesinos y fábricas por obreros, en la eliminación de la propiedad privada, la nacionalización de los bancos, etc.
A partir de mayo de 1937, un nuevo gobierno presidido por el socialista Juan Negrín, cada vez mayor influencia de los comunistas, procuró frenar las colectivizaciones, reorganizar la estructura y la disciplina del ejército y resistir, sin éxito, hasta que el conflicto nacional se trasladara a la esfera internacional recibiendo el apoyo de las democracias occidentales.
En la zona dominada por los militares sublevados, la zona nacional, hubo desde el primer momento un orden mantenido por la disciplina militar siguiendo las propuestas de Mola. La muerte del general Sanjurjo, el 20 de julio de 1936 cuando volaba desde Portugal hacia España, dejó a la insurrección sin un líder claro. Ante ello, el 24 julio tuvo lugar una reunión de generales en Burgos. Allí se acordó crear la Junta de Defensa Nacional, que se configuró como órgano provisional de gobierno. Sus medidas fueron drásticas: se estableció el estado de guerra en todo el territorio, se suprimieron todas las libertades y se disolvieron todos los partidos políticos, excepto la Falange y los requetés carlistas.
Sin embargo, la necesidad de contar con una dirección única era evidente para unos militares educados en la disciplina y la jerarquía. Así el 1 de octubre 1936 Franco fue designado Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Gobierno del Estado español.
En abril de 1937, se fundó un partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, conocida como el Movimiento Nacional. El modelo de partido único del fascismo italiano y del nacional-socialismo alemán se imponía en la España franquista.
La Ley de la Administración Central del Estado concentró en la figura de Franco los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. La Ley de Prensa estableció la censura en todo tipo de publicaciones y el Fuero del Trabajo puso fin a la libertad sindical y estableció el control del estado nacional sobre las organizaciones patronales y obreras.
El nuevo régimen estableció un estado confesional. Volvió la subvención estatal de la Iglesia, se abolió el divorcio y el matrimonio civil, gran parte de la educación volvió a manos del clero. Se establecía así lo que se vino a denominar el Nacional-catolicismo.
Por último, destacaremos que esta diferente organización política fue una de las claves que ayudan a comprender el éxito del bando nacional. La clarividencia de objetivos, la unidad interna y el apoyo más decidido de sus aliados exteriores, Alemania e Italia, fueron decisivos a la hora de entender los porqués de su victoria.

La guerra civil española fue uno de los conflictos del siglo XX que más repercusión internacional provocó. En el conflicto español se entrecruzaron a la vez los intereses estratégicos de las potencias y el compromiso ideológico de las grandes corrientes políticas del momento.
Las potencias fascistas decidieron desde un primer momento ofrecer una ayuda importante a los rebeldes dirigidos por Franco. Mussolini y Hitler no solo podía conseguir beneficios estratégicos, Italia continuaba su política de expansión mediterránea y Alemania podía obtener un aliado que amenazara la retaguardia francesa, sino que ayudaban a un aliado ideológico en su lucha contra los sistemas democráticos y las ideologías obreras. Portugal se unió desde un principio a esta ayuda a Franco.
La URSS, por otro lado, tuvo muy claro desde un principio su compromiso de ayuda a la República. No sólo se enfrentaba a la expansión del fascismo, sino que alejaba el centro del conflicto entre las potencias al otro confín de Europa, alejando el interés de Hitler de sus fronteras.
Las grandes democracias tuvieron una actitud que podemos catalogar como uno de los grandes engaños diplomáticos del siglo. Gran Bretaña estaba decidida desde un principio a mantenerse neutral. El gobierno conservador británico veía con aprensión la extensión de la influencia germano-italiana a la península y la consecuente puesta en peligro de su base de Gibraltar y su ruta imperial a la India; sin embargo, la orientación revolucionaria que pronto tomaron los acontecimientos en la zona republicana alejó definitivamente de la cabeza del gobierno conservador la posibilidad de una ayuda a la República. El gobierno francés, pese a estar conformado por el izquierdista Frente Popular, siguió lo marcado desde Londres.
La actitud de las democracias ante la guerra española se enmarca en su ilusoria búsqueda de una política de conciliación con Hitler. El Reino Unido, y con él Francia, habían optado hacía tiempo por tratar de evitar cualquier enfrentamiento que pudiera llevar a una guerra general.
El mayor ejemplo de esta actitud fue la política de apaciguamiento ante las potencias fascistas, que alcanzó su cenit con la firma del Pacto de Munich en septiembre de 1938. Se puede afirmar que desde ese momento, las esperanzas de la República desaparecieron.
Otro buen ejemplo de esta actitud fue la política del gobierno norteamericano. Mientras el Congreso de Estados Unidos aprobaba la denominada Ley de Neutralidad, el gobierno de Roosevelt miraba para otro lado cuando las compañías petrolíferas norteamericanas vendían combustible a Franco.
El gobierno francés de Léon Blum, con el apoyo británico, ofreció a las demás potencias un pacto de no intervención en el conflicto español: se trataba de no facilitar ni hombres ni material de guerra a ninguno de los bandos en conflicto. Nació así el denominado Comité de No Intervención al cual se adhirieron todas las potencias. El Comité fue una farsa, mientras Francia y Gran Bretaña se abstenían de ayudar al régimen democrático en España, Hitler y Mussolini apoyaron de forma masiva y decisiva la causa de Franco. La única potencia a la que pudo volver sus ojos el gobierno de Madrid fue la URSS, algo que, indefectiblemente, repercutió en la evolución interna de los acontecimientos en la zona republicana.
La ayuda extranjera

La desigual ayuda exterior recibida por ambos bandos fue uno de los factores que explican la victoria de los nacionales.
El bando nacional recibió desde un primer momento una decidida ayuda de Hitler y Mussolini. Tras recibir apoyo aéreo para pasar el Ejército de África a la península, Mussolini envió setenta mil soldados italianos, munición y material de guerra; y Hitler mandó la Legíon Cóndor que incrementó de manera decisiva la superioridad aérea de Franco. La colaboración de Portugal, aunque no fue decisiva en el terreno militar, permitió el libre paso de armas para el ejército de Franco por territorio luso. Por último, hay que señalar las tropas marroquíes integradas en el Ejército franquista y que a menudo fueron utilizadas como fuerzas de choque.
La única ayuda que recibió el bando republicano de las democracias fue las escasas armas enviadas desde Francia en los primeros momentos del conflicto. La ayuda francesa quedó inmediatamente cortada tras la firma del Pacto de No Intervención.
La ayuda soviética comenzó a llegar a tiempo para ayudar en la defensa de Madrid. Sin embargo, aunque fue importante fue más dispersa y de menor calidad que la que recibió Franco.
Las Brigadas Internacionales estuvieron constituidas por grupos de voluntarios, no todos comunistas pero reclutados por la Internacional Comunista en muchos países del mundo. Fueron unos cuarenta mil y tuvieron un papel importante en la defensa de Madrid y en las batallas del Jarama y Teruel.
Las presiones del Comité de No Intervencióny el desinterés de Stalin, que pensaba ya en buscar algún tipo de acuerdo con Hitler, hicieron que Negrín aceptase su salida de España a fines de 1938. De nuevo, el Comité de No Intervención fracasó en su intento de que las tropas italianas que apoyaban a Franco abandonaran España.
Las consecuencias de la guerra civil

Consecuencias demográficas
Se han dado cifras muy dispares al cuantificar las pérdidas demográficas que causó el conflicto: los muertos en el frente y por la represión en la guerra y en las posguerra, el hambre, las epidemias; la reducción de la natalidad consiguiente…
Los cálculos más aceptados estiman en quinientos mil muertos, el coste demográfico de la guerra y la posguerra. A ello habría que añadir la cifra de no nacidos y la pérdida de población joven.
Otro elemento clave de las consecuencias demográficas fue el exilio republicano. Ya durante el conflicto, los “niños de la guerra” fueron evacuados a países extranjeros, pero el gran éxodo tuvo lugar en enero y febrero de 1939, consecuencia de la conquista de Cataluña.

En conjunto, se calcula que hubo unos cuatrocientos cincuenta mil exiliados. Aunque algunos fueron retornando durante la dictadura, muchos no volvieron a España o esperaron a la muerte del dictador en 1975. Este exilio supuso una importante pérdida demográfica para el país: una población joven y activa, que incluía a gran parte de los sectores más preparados del país: las elites científicas, literarias y artísticas de la Edad de Plata.

El régimen de Franco nunca buscó la reconciliación de los españoles y siempre recordó y celebró su origen bélico. Las heridas de la guerra civil perduraron durante decenios y la persecución y represión de los vencidos se convirtió en un rasgo clave del franquismo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: