Batalla de Guadalajara

La batalla de Guadalajara supuso la primera derrota del fascismo internacional, en la que las tropas legionarias enviadas por Mussolini para ayudar a los generales golpistas fueron obligadas a retroceder sobre un terreno conquistado al ejército de la República.

El plan inicial era una guerra relámpago, confiando en la movilidad de las tropas y material de la guerra, al igual que en la veteranía y experiencia de los soldados. Se tuvo la presunción de que el enemigo sería fácilmente batido, como en la acción procedente de Málaga. La ofensiva comenzó el día 8 de marzo, después de registrarse una serie de precipitaciones que dificultaron mucho la batalla para los internacionales de Mussolini. En los primeros días de la avanzada italiana, la artillería republicana era aún numéricametne muy débil y con escasa y deteriorada munición, si bien su fuerza aérea era superior en número y en rapidez. El material italiano era en general bueno y cuantitativamente suficiente, pero en muchos casos averiados o mal utilizados por la incompetencia del personal encargado de emplearlos.

El clima y el mal tiempo afectó en gran manera a las tropas italianas y a su moral. Pero la presencia continua de la aviación enemiga, que solía atacar en grupos de unos treinta aparatos a baja altura, llevó el terror entre los legionarios que luchaban completamente al descubierto en un terreno fangoso. Y aunque la presencia de la aviación nacional hubiera sido suficiente para elevar la moral, no llegó en los momentos claves, dejandolos a merced del enemigo, especialmente en la jornada del 18 de marzo.

Los aviones republicanos bombardearon Sigüenza, centro ferroviario y de suministros y municiones, el día 16 de marzo, continuando en los días sucesivos, seleccionando objetivos claves para la intendencia italiana. Éstos fueron fáciles de localizar y destruir, y el pánico comenzó a extenderse entre las tropas italiana de Bergonzoli.

La huida de unidades enteras italianas estuvo determinada por el duro ametrallamiento y bombardeo de los aviones republicanos. El ataque del ejército leal a la República fue especialmente duro el día 18, aunque en realidad no hubo una necesidad opara ello, puesto que las unidades enemigas ya estaban retrocediendo o abandonando sus posiciones.

La batalla de Guadalajara fue la única vez que italianos de ambos bandos se enfrentaron en la guerra de España. La 11ª División republicana, dirigida por Líster, y compuesta por la 11ª Brigada Internacioal (alemanes) y por la Brigada del “Campesino”, se estableció en los bosques que rodean la carretera de Trijueque a Torija. También se situaba aquí la 14ª División del anarquista Cipriano Mera, en la que se encontraba el Batallón Garibaldi.

La batalla de Guadalajara finalizó el día 22 de marzo. Las bajas entre los hombres del ejército republicano fueron aún más elevadas que las de los italianos; sin embargo, la victoria en esta batalla resultó una recarga de energía y moral para un ejército que veía retroceder sus posiciones, y una población que empezaba a temer por sus sueños de libertad y de igualdad.

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